Desde la antigüedad, el hombre ha utilizado fibras naturales para crear tejidos que decoran el entorno, como alfombras, mantas y cortinas.
En el Antiguo Egipto, los tejidos se fabricaban principalmente con lino, un material natural duradero y transpirable; se utilizaban para crear mantas, alfombras y cortinas decoradas con motivos geométricos y símbolos religiosos.
En Mesopotamia, los tejidos de lana y lino cubrían las camas y decoraban las paredes, reflejando la cultura y las creencias religiosas de la región.
En China, la seda era un material lujoso y valioso, utilizado para confeccionar mantas, cojines y cortinas, a menudo con intrincados diseños inspirados en la Naturaleza y la mitología.
Durante la Edad Media y el Renacimiento, la industria textil europea creció rápidamente, dando lugar a una importante evolución de los textiles para el hogar y su importancia en el mobiliario doméstico.
En la Edad Media eran habituales los tejidos de lana, lino y seda.
Los tapices, utilizados tanto por su belleza estética como por sus propiedades aislantes, representaban a menudo escenas religiosas, históricas o mitológicas. Durante el Renacimiento, la industria textil italiana floreció, y ciudades como Florencia y Venecia se convirtieron en centros de producción de productos de lujo. El damasco, un tejido de seda o lino con elaborados diseños, se hizo especialmente popular durante este periodo.
La llegada de la Revolución Industrial en los siglos XVIII y XIX revolucionó la producción textil.
La introducción de maquinaria como el telar de Jacquard y la hilandería hizo más accesibles los tejidos, estimulando el nacimiento de la moda para el hogar. Con una gran variedad de telas disponibles en distintos colores, diseños y materiales, los hogares se personalizaron y reflejaron los gustos individuales.
En el siglo XX y en la actualidad, la innovación y la sostenibilidad caracterizan la historia reciente de los textiles para el hogar. La introducción de materiales sintéticos como el nailon, el poliéster y el acrílico ha ampliado la gama de productos disponibles, ofreciendo nuevas propiedades como la resistencia a las manchas y la facilidad de limpieza. Con la creciente concienciación sobre el impacto medioambiental de la industria textil, la sostenibilidad se ha convertido en una preocupación clave, facilitando el desarrollo de materiales ecológicos y procesos de producción más sostenibles, con consumidores cada vez más interesados en elegir productos éticos y sostenibles.